Reunión de especialistas

octubre 12, 2008

¿Y si convocamos a un especialista de la NASA y a un cartógrafo del Instituto Geográfico militar para que analicen la esquina en Alsina y Tacuarí? El primero podría darnos su opinión sobre este verdadero cráter en medio de la calzada, que hace virtualmente imposible que una persona en silla de ruedas o con un cochecito de bebé transite sin caerse. El segundo puede dar una mano haciendo un plano de la región, con sus puntos altos y mesetas para que guíe al valiente que intente cruzarlo.


Ordenanza 33.721

septiembre 1, 2008

La ordenanza 33.721 dictada por el ex Consejo Deliberante porteño no es muy conocida, establece que no es el Estado, sino el frentista, quien tiene la obligación de conservar las veredas en buenas condiciones, de modo que no ponga en riesgo a los peatones que la transitan.

La Ordenanza N° 33.721 (B.M. N° 15.590), A.D. 640.9, la que establece que “la responsabilidad primaria y principal de la construcción, mantenimiento y conservación de veredas, compete al propietario frentista”, bajo apercibimiento de aplicación de multa y la ejecución de los trabajos mencionados por administración y a su costa.”

La comuna ha delegado, por ordenanza, la responsabilidad primaria y principal de mantenimiento y conservación de los propios frentistas, por lo cual, siempre que la acera se encuentre rota o genere riesgos para los peatones, el frentista debe efectuar esa denuncia ante la dirección correspondiente, de no hacerlo resulta también responsable. De acuerdo a la ordenanza 33.721, el Gobierno de la Ciudad solamente tendrá la obligación de reparar la vereda cuando esta este deteriorada por obras de pavimentación o por trabajos realizados por una empresa de servicios públicos. En este último caso el Gobierno podrá facturarle lo gastado a la empresa.

Links:
– Pueden leerse algunos edictos sobre esta ordenanza
aquí
Esta nota publicada en Clarín el 25 de Junio de 2008 cuenta el fallo de la Sala F de la Cámara Nacional en lo Civil que intimó al dueño de un negocio que le pague $29.000 pesos a una mujer que se cayo y se fracturó el tobillo en la puerta de su comercio.


En la vereda del sol

mayo 20, 2008

Ubicada en medio de un desierto, Mendoza capital es famosa por sus acequias, que hasta han intentado declarar “patrimonio cultural de la humanidad”, y por su limpieza. La gente se jacta de tener las veredas más limpias del país, y hasta hay quienes las enceran, y puede verse correr el agua transparente por sus acequias, prácticamente sin un mísero papel que las enturbie.

En Buenos Aires, por el contrario, venimos detrás, muy detrás de eso. En comparación, las nuestras son mucho más angostas que las mendocinas, y aun así nos cuesta muchímo mantenerlas no digamos siquiera limpias, cuanto menos enteras.

Esto genera múltiples consecuencias: la gente debe caminar por la calle, lo que entorpece el tránsito y pone en riesgo su vida y la de los demás; quienes tienen su movilidad reducida (embarazadas, mujeres con niños en carros, discapacitados, gente mayor) se ven especialmente afectados, pues se vulnera su derecho al “libre tránsito”; y a los ciudadanos todos se les niega la posibilidad de gozar de una ciudad bella.

Este, el de la belleza, no es un dato menor: el Casco Histórico tal vez sea la zona turística más concurrida de la Ciudad de Buenos Aires y son muchos los vecinos que directa o indirectamente viven del turismo.

Por eso, es responsabilidad de todos mantener limpias y arregladas nuestras veredas. Las empresas de servicios públicos deberían pedir permiso antes de romperlas, mientras que los vecinos deberían preocuparse por mantenerlas en buen estado, ya procurando que no se rompan, ya manteniéndolas limpias, sin basura ni excremento.

Además, es muy importante que ante la rotura de una vereda por las raíces de un árbol o si fuera destruida como consecuencia de trabajos realizados por el Gobierno de la Ciudad, se reclame su arreglo. Por el contrario, cuando el desgaste se produce por el uso, el responsable es el propietario frentista.

Entre todos, no habrá vereda que no sea la del sol.