Se fue el Coco y vinieron los carteles

octubre 17, 2008

Antes de ayer la selección Argentina perdió un partido de fútbol contra el equipo chileno. Anoche renunció Alfio Basile, y ya suenan algunos reemplazantes para el puesto de Director Técnico.

Muchas las farolas del microcentro, limpiadas hace pocos días a fuerza de espátula que arrasa con la pintura dorada están llenas de carteles reclamando por la presencia de Bilardo “VOLVÉ CAMPEÓN”.

La búsqueda de directores técnicos no es el único mensaje que tienen algunos pegadores de afiches para colocar en las paredes y postes de alumbrado. Los contenidos de estos carteles suelen ser reivindicaciones, calumnias, ofertas de préstamos o unión de parejas en pocas horas.

Ojala aparezcan alternativas para expresiones gráficas que contaminan visualmente a la ciudad, y que estas alternativas no dañen la estética urbana y el espacio público.


El sátiro de las clases de canto

septiembre 3, 2008


Cruel en el cartel

abril 15, 2008

El derecho a gozar de un ambiente sano es reconocido tanto en la Constitución Nacional como en la de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el fin de preservar un patrimonio común.

Velar por la solución de los problemas de contaminación que tiene la Ciudad, como el control del alto nivel de ruido provocado por la circulación vehicular, y preservar al entorno visual de su saturación, son tan sólo algunos ejemplos de los múltiples aspectos que conlleva el cuidado del ambiente, y de las tantas preocupaciones complejas que debemos resolver.

En relación a la contaminación visual, en los últimos años la Ciudad sufrió una proliferación de espacios de publicidad que ocupan diferentes rincones y desdibujan el perfil arquitectónico, además de perturbar el clima propio de barrios. De esta forma se afecta también el patrimonio cultural que tiene Buenos Aires para sus vecinos y para el turismo (interno y externo).

Es necesaria una acción sistemática de fomento del uso responsable de los espacios publicitarios en la vía pública. Y medir hasta qué punto la contaminación visual se debe a prácticas ilegales (por falta de control y/o educación e información sobre el tema) o a políticas permisivas del Gobierno porteño en materia de fijación de afiches y carteles la calle.