Algunas ideas

Aquí copiamos un texto que escribió Catherine, directora del periodico barrial “El sol de San Telmo”.

El Casco Histórico es una de las zonas más visibles e importantes (económicamente y culturalmente) de la Capital, pero también es una de las más sucias. A partir del auge turístico de 2002 esta “vitrina” de Buenos Aires padece de una combinación de factores que le hace un ejemplo del problema de basura en toda la Capital. Estos incluyen: una población socio-económicamente, culturalmente, e internacionalmente heterogénea y cada vez más transitoria que complica la llegada de cualquier campaña de concientización como las que el GCBA ha intentado desarrollar en los últimos años. Esta mezcla de habitantes y visitantes crea una situación en la cual establecer normas y costumbres cívicas de cuidar el espacio público y adoptarlo como propio es muy complejo, en parte porque el sentido de pertenencia y responsabilidad ciudadana está trastornado por un ambiente de cambios rápidos, incursión de nuevos negocios y residentes, y la gran cantidad de gente circulando en el barrio que no lo habita ni lo trata como suyo. Además, hasta hace poco el Casco Histórico (hablando principalmente de San Telmo y Monserrat) fue una zona más pobre y marginal, y el nivel de educación, de servicios, y de intercambio con el resto de la Ciudad era más débil. Entonces vivimos una situación en la cual el compromiso de responsabilidad cívica no tiene una matriz fácil en la cual desarrollarse. Sin un programa de acciones claro, y un proyecto que busca la participación activa del vecino y el comerciante, nos caemos cada vez más en la mentalidad de “no me ocupo yo si el de al lado no se ocupa”, que desafortunadamente está potenciada por la nueva industria turística. Nosotros pretendemos rescatar el viejo sentido de compartir responsabilidad para un barrio que consideramos y queremos cuidar como “nuestro.”

Cuidamos San Telmo es una campaña de concientización y transformación de hábitos con múltiples puntos de salida para abarcar la diversidad del barrio. Está basada en el trabajo de San Telmo Limpia en 2008, y consiste en las siguientes actividades: 1) Identificación del problema. Hay tantas aristas en la problemática de la basura que el público suele simplificarla y echar la culpa a otro. Estamos desarrollando una metología para identificar y reconocer los componentes del problema y para resaltar la necesidad de participar todos en su solución. Ampliaremos nuestra investigación del campo, y en unas manzanas de prueba, voluntarios harán una encuesta sencilla de los vecinos y cartoneros, sobre qué ven como las razones principales de la suciedad y pidiéndoles colaboración para una semana de cumplir con sacar la basura al horario y separararla (vecinos); y no romper las bolsas ya separadas (cartoneros). 2) Creación de un espacio de participación en solucionarlo. Creemos que la participación directa es la mejor manera de transformar nuestro comportamiento, y las actividades que brindan semejante participación y experiencia concreta son clave para nuestra metología. Estas actividades incluyen nuestras baldeadas comunitarias, que se realizan cada mes en una cuadra distinta. Invitamos los vecinos de esa cuadra, más voluntarios de instituciones barriales, para crear una experiencia colectiva propicia a asumir el rol de él que hace (en vez de él que se queja), y a fortalecer nuestros lazos sociales y nuestro sentido de responsabilidad y participación común. Otro espacio participativo y reflexivo es un taller basada en la vivencia propia de vecinos y estudiantes escolares. Consiste en ejercicios de discusión, observación y reflexión personal alrededor de un “safari fotográfico” para documentar ejemplos de comportamientos problemáticos o modelos y a partir de ahí sugerir soluciones al alcance del vecino común. Cada participante elige una imagen y escribe un texto reflexivo para acompañarla, y estos se juntarán en una muestra itinerante y rotativa en comercios e instituciones locales. 3) Creación de una identidad y un lenguaje de conciencia ecológica pertinente al barrio que sea fácil de reproducir y difundir a distintos sectores de la población local. Para potenciar sus actividades de investigación y participación, crearemos distintos productos educativos, fáciles de “contagiar” a otros. Además de nuestra página web, folletería y foro virtual existentes, haremos materiales y productos para difundir la campaña, como postales, imanes, y bolsas de mandados con información concreta sobre como el ciudadano puede mejor cuidar el espacio común.

Una campaña de concientización ecológica no es innovador en sí, pero lo que sí es innovador e de alto valor en Cuidamos San Telmo es el hecho de que no sea una campaña impuesta desde afuera (el Gobierno, el sector privado) con plazos y objetivos determinados por gente que desconoce los factores particulares de la localidad y su población, sino desde adentro y abajo (los vecinos mismos.) De hecho muchos de los métodos que estamos empleando (eventos de participación, producción de mensajería/mercadería, talleres en las escuelas e instituciones barriales) son métodos que ya son comprobados en otros lados. Pero el punto clave es que los estamos empleando nosotros—la gente que vive y trabaja en San Telmo; los que tenemos el compromiso personal, las relaciones personales, y la confianza que no se puede fabricar sino que se desarrolla a través de la interacción cotidiana sostenida.

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