
Tan sólo basta con poner una botella de plástico en el desagüe del aire acondicionado para que las veredas no se ensucien con el barro que forma el agua y para que las mujeres que se hacen la planchita no corran el riesgo de que las gotas que caen desde arriba les devuelvan las ondulaciones. Así lo hace un vecino de San Telmo.



