Cada vez es más común ver como se reservan espacios de estacionamiento, algunos lo hacen pintando líneas amarillas sobre el asfalto. Otros, colocan ladrillos y maderas para asegurarse un espacio para estacionar su vehiculo, como se puede ver en estas fotos tomadas en Defensa al 400.
La Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires ha identificado 85 tipos de obstáculos -en su mayoría ilegales- que suelen emplazarse en la vía pública. Entre los más significativos cabe consignar: puestos y cabinas de teléfonos; carteleras de publicidad fijas ubicadas en paralelo con el cordón de la vereda; máquinas de tickets de los parquímetros; refugios de paradas de colectivos con publicidad luminosa; maceteros de confiterías y bares; mesas de venta de cospeles; postes del sistema de televisión por cable; bancos tipo plaza de heladerías; cerramientos plásticos de establecimientos gastronómicos; astas y banderolas promocionales de cadenas farmacéuticas y concesionarias de automotores; equipos de audio de disquerías; mostradores para degustar productos instalados en la puerta de los comercios; exhibición callejera de muebles y artículos para el hogar; bolsones de tierra acumulados tras la rotura de aceras por parte de las empresas de servicios; acondicionadores de aire salientes de la línea de edificación a baja altura; balanzas y cajones de fruterías y verdulerías; buzones o cajas de servicios postales privados; caños de farola con maceteros; carteles publicitarios clavados sobre postes, columnas o árboles; máquinas expendedoras de gaseosas. También integran la extensa nómina otros estorbos que, por fuerza de la costumbre, son considerados naturales por los vecinos de la ciudad, tales como: basureros y papeleros sujetos a columnas y postes; caños de estructuras tubulares para andamios de construcciones; casamatas elevadas de protección de respiradores de cámaras de servicios públicos; empalizadas de obras; columnas de señalización de paradas de colectivos y taxis y columnas de semáforos.
San Telmo es uno de los barrios más afectados por la caca que dejan los perros en las calles.
Los vecinos de la ECOCUADRA de Estados Unidos al 700 se unieron para concientizar a la gente del barrio sobre conductas de higiene referidas a los excrementos caninos, y organizaron un festival para promover la mejor convivencia con los habitantes de la cuadra y evitar que las calles se conviertan en baños públicos.
La Ecocuadra propone:
· Separar la basura entre la orgánica y la inorgánica para facilitar el trabajo de los cartoneros.
· Desarticular el basural comunitario que se forma en la esquina de Piedras y Estados Unidos.
· Evitar que las veredas y las calles se transformen en baños públicos.
·Impulsar programas de educación y gestión con el Centro de Gestión y Participación Comunal.
·Defender el patrimonio histórico, su arquitectura y diversidad.
Cuando se planea un viaje a un país tropical se recomienda aplicarse vacunas inmunizadoras contra la fiebre amarilla, poliomielitis o difteria.
Hay que advertirles a quienes viajan al Casco Histórico de Buenos Aires que pueden aplicarse en forma preventiva la vacuna antitetánica, en caso de lastimarse con las rejas oxidadas que protegen a algunos carteles publicitarios.
Con frecuencia vemos como se violan las normas de tránsito en la ciudad, algunos carteles que están para respetarlos, que intentan organizar y bregar por una mejor calidad urbana son desatendidos por los conductores de automóviles y peatones.
Se entiende por estacionamiento a la permanencia de un vehículo en la vía pública con o sin conductor.
Una de las normas de transito básicas que algunos automovilistas no respetan es la que indica que no se puede estacionar en todos los lugares señalizados. Como se observa en la foto, es una conducta habitual estacionar donde no se puede. La pregunta es ¿Por qué se estaciona donde no esta permitido? ¿Por qué se violan las normas de transito? Quizá esa costumbre de estacionar donde esta prohibido, tenga sus orígenes en esa frase que dice “si todos lo hacen ¿por qué me van a sancionar justo a mí?”. Quizá esa sea una más de las tantas respuestas.
Pueden dejar sus respuestas en los comentarios de este post.
Es cierto que el del tránsito es uno de los más graves problemas de la Ciudad en general y del Casco Histórico en particular.
Entre los muchos proyectos en danza en torno a esta cuestión, hay uno que, siguiendo la tendencia iniciada hace un tiempo en Europa, propone incentivar el uso de bicicletas como medio alternativos de transporte, no sin generar polémicas.
Las ventajas son muchas, sobre todo para la salud de los ciclistas.
Sin embargo, es muy importante recordar que siempre se debe circular con casco y respetando las reglas de tránsito. Y, por supuesto, estacionar las bicicletas en los lugares destinados a ellas. No en todas partes es posible hacerlo, es verdad, pero no menos cierto es que los transeúntes no tienen por qué pagar la cuenta. Sobre todo si, como en la foto, lo que se obstruye es la rampa para discapacitados y coches de bebés.
Los espacios verdes, por más pequeñas que sea su superficie, cumplen varias funciones dentro del entramado urbano: de valor estético, urbano, social, y ambiental. Sirven, entre otras cosas, para que la Ciudad y sus habitantes tengan un respiro entre tanto cemento, asfalto y hormigón armado.
La Organización Mundial de la Salud fija como óptimo 15 m² de espacios verdes por habitante y 10 m² como mínimo.
Muy lejos está la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que solo tiene 1,80 m².
Es tarea de todos cuidar los pocos espacios verdes que hay en la calle.
Tratemos no imitar al señor que tira basura a los 37 segundos de este video.
La ordenanza 33581 promulgada un día como hoy, un 15 de Junio de 1977 disponía en su Artículo 1° “Queda prohibido arrojar o mantener cualquier clase de basura, desperdicios, aguas servidas o enseres domésticos en la vía pública, veredas, calles, terrenos baldíos o casas abandonadas.”
De un tiempo a esta parte, los aires acondicionados han dejado de ser bienes de lujo para convertirse en un electrodoméstico más del hogar o la empresa. Estos aparatos, sin embargo, tienen un funcionamiento que genera líquido por condensación de la humedad del ambiente. Esto genera más de una molestia: en el mejor de los casos, la salida de agua da a la vereda, ensuciando y mojando el piso.
En el peor, la salida es al aire libre, generando lluvias en días soleados.
Un uso respetuoso de estos aparatos debería contemplar este problema, haciendo caso a las instrucciones del manual de uso de los aparatos, que sugieren modos de evitar estos inconvenientes.
En 1869, Lautremont, pseudónimo del poeta franco-uruguayo Isidore Lucien Ducasse, halló la belleza en “el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección” (Los Cantos de Maldoror, canto VI, estrofa 3).
Años más tarde, allá por 1935, nuestro Enrique Santos Discépolo se lamentaba por el encuentro ya no tan bello (ni tan fortuito) de la Biblia con un calefón.
Más cerca nuestro, mucho más cerca, hace unos días, en la esquina de Perú y Diagonal Sur de nuestro Casco Histórico, ni bello ni fortuito, llora un tacho de basura roto por el vandalismo junto a una garrafa abandonada, en una esquina de veredas rotas.